27 febrero, 2012

"En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero" (4/7)

DIA 4

Me despierto a las 6:30 de la mañana. He dormido más de lo que me esperaba, pero no estoy acostumbrada a dormir toda la noche en la misma postura y sin poder moverme. En este momento lo que más necesito es un desayuno calentito.

Después de desayunar un buen tazón de chocolate caliente con galletas de jengibre, salgo del Snow Castle para comenzar con lo que realmente he venido a hacer, buscar la aurora boreal.

A pesar de las 5 horas de trayecto en coche, recorrer Laponia es una auténtica delicia. Nada más cruzar la línea del Círculo Polar, unos carteles me indican que estoy viajando por la "Ruta de la Aurora Boreal". Esto me emociona y ya estoy sintiendo más cerca el momento de verlas, quizás hoy sea el día en el que mi sueño se vuelva realidad.

Llego al pequeño y aislado pueblo de Hetta, en Enontekiö. Todo está en la misma valle: la iglesia, el ayuntamiento, un supermercado, y poco más. Es un lugar que transmite mucha paz. Antes de que se haga de noche, salgo a buscar localizaciones donde poder fotografiar auroras boreales. A pocos kilómetros del pueblo, he encontrado un rincón muy especial. Un lago complétamente congelado con pinos alrededor. Si a esto le añado unas bonitas auroras creo que puede salir una foto bastante bonita.

Voy al supermercado a comprar comida para la noche. Las luces del norte son tan imprevisibles que la mayoría de la gente que ha conseguido verlas me dice que me va a tocar esperar varias horas hasta que sean visibles. A eso de las 20:00, voy al lago congelado y comienza la espera. La temperatura es de -26ºC, así que solo saldré del coche cuando aparezcan las auroras. Van pasando los minutos y aprecio una neblina en el horizonte que no me gusta nada. Hace media hora, las estrellas se apreciaban perféctamente, pero ahora, algunas ya no se ven. Paciencia. Me preparo un bocadillo para cenar y hacer tiempo. Nada, esto va a peor. Poco a poco, las estrellas se van escondiendo tras la niebla. A pesar de todo, empiezo a pensar que en este momento mi cabezonería puede llegar a ser una virtud, y no pienso darme por vencida así por así. Si hay que esperar, se espera. Pero es absurdo, la situación va empeorando cada vez más, y las poquitas estrellas que brillaban, se han apagado.

24 febrero, 2012

"En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero" (3/7)

DIA 3

Amanece nevando con la misma intensidad que ayer por la noche. La temperatura es de -18ºC y las carreteras están heladas. Hoy toca pasar mucho frío, así que desayuno fuerte y me pongo en marcha hacia el castillo de nieve más grande del mundo: Lumilinna Snow Castle, en Kemi. El trayecto dura 1h 30min, eso sí, está lleno de radares así que más vale respetar los límites de velocidad a rajatabla. Entrando en la ciudad de Kemi, los carteles me indican perféctamente el camino hacia el castillo, no tiene pérdida.

Entro a la recepción y dejo el equipaje en unas taquillas de madera que van a juego con el decorado de todo el local. Las mesas, los asientos y las paderes son de madera, y la pasa un buen rato degustando un delicioso chocolate caliente, jugando al parchís o viendo el documental que explica paso a paso la construcción del castillo.

¡Hoy pienso hacer fotos hasta que se me llene la tarjeta! Entro al castillo por la puerta del restaurante y me que quedo con la boca abierta. ¡Es precioso! Las paredes, las mesas, las esculturas, incluso los recipientes son de hielo. Dentro del castillo estamos a -8ºC, pero la iluminación azulada, el aroma a vainilla y la silenciosa música de fondo, crean una perfecta armonía que hace que la sensación de frío pase desapercibida.

Lo mejor llega al anochecer, cuando terminan las visitas y nos sirven la cena a todos los "valientes" que nos quedaremos a dormir en este fresquito hotel donde las habitaciones, tienen una temperatura máxima de -5ºC. La cena es exquisita, y es aquí donde por primera vez me ofrecen comer carne de reno. Después de comprobar que es deliciosa, seguro miraré a los renos con otros ojos.

Ha llegado la hora de irse a dormir. Ya me habría gustado verme por un pequeño agujerito quitandome la ropa antes de meterme al saco. ¡Qué frío! Unas mallas y una camiseta térmica van a ser mi pijama de esta noche. Me meto al saco de un salto, y quién lo diría, pero esto abriga tanto que llego a pasar hasta algo de calor.

22 febrero, 2012

"En busca de la aurora boreal. Un viaje bajo cero" (2/7)

DIA 2

Acabo de alquilar un coche. Es pequeño pero está bien. En estas tierras polares donde el frío es el enemigo de cualquiera, por la noche enchufan los coches a alguna toma de corriente eléctrica para que no se congelen y se puedan arrancar al día siguiente sin problemas.

Ya es hora de empezar a hacer fotos, y como estoy en Rovaniemi, no me quiero ir de aquí sin saludar en persona a imp de los personajes más conocidos del mundo: Santa Claus. ¡Qué lugar tan mágico en el que vive! Tiene hasta su propia oficina de correos donde enviar y recibir las cartas de todos los niños del planeta. Son más de 500.000 las que recibe y lee cada año, y las clasifica por países en unos cajones que hay en la misma oficina. Además, dispone de un sofistivado sistema que sirve para parar el tiempo. Así es como en tan solo una noche, reparte regalos a todos los niños que se han portado bien.

Me despido de Santa Claus y me acerco a una cercana caseta donde tienen un montón de perros huskys. Me encantan estos perros, son preciosos, sobre todo los ojazos que tienen... Hay tres que son muy pqueños, y por lo que me dice la dueña, ¡tienen tan solo 7 semanas! Me ofrecen dar un paseo por el bosque en trineo, y me animo a participar en la aventura. Me siento en el trineo y me cubren los pies con una manta de piel de reno, preparo la cámara y ¡allá vamos! Se me pone la adrenalina a tope cuando nos adentramos al bosque a una velocidad considerable y ver que los perros esquivan los árboles con mucha facilidad. Son unos artistas. Estos doce amigos caninos han sido el motivo de haber pasado un día inolvidable.

Después de un temprano atardecer (a poco más de las 16:00 se esconde el sol), el despejado cielo azul, empieza a cubrirse de nubes y me temo que hoy tampoco va a haber suerte con las auroras.

Después de cenar, empieza a nevar con fuerza, así que otra noche más que aprovecharé para descansar. El viaje acaba de empezar, y tengo la esperanza de que en las próximas noches, haya más suerte.
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